Cómo convertimos un coche funcional y asequible en una marca deseada

Škoda no tenía un problema de notoriedad: todo el mundo la conoce (97,8%). Tenía un problema de deseo: casi nadie la consideraba a la hora de comprar (7,2%). La gente sentía que sabía qué era Škoda -"el coche de los taxistas"- y ese cajón cerrado impedía volver a mirarla, aunque la marca hubiera cambiado por completo.


Recuperamos el deseo a través de creatividad y lo convertimos en negocio con tecnología
La solución no era explicar el cambio, sino reactivar la curiosidad: el impulso que nos hace replantearnos algo que dábamos por hecho. Por eso la campaña no habló de coches, sino de pompones, peces o semáforos. Cada pregunta cotidiana (¿Por qué los gorros llevan pompón o si los peces duermen) recordaba que hay cosas obvias que damos por hecho pero no entendemos. Y ese impulso -duda, búsqueda, redescubrimiento- se trasladó a la marca con la pregunta que cerraba el círculo: "¿Por qué Škoda?".
Por otra parte, sabíamos que el 'deseo' solo se convierte en negocio con una buena infraestructura que soporte el proyecto. Škoda partía de un ecosistema digital fragmentado y con datos invisibles. La renovación tecnológica -diseño y desarrollo unificados, citas automatizadas en toda la red de concesionarios y datos en tiempo real- aseguró que ese interés no se perdiera por el camino.


Una campaña integrada con infraestructura de conversión lista para escalar
La campaña se desplegó en dos fases -teaser y revelado- combinando TV, radio, OOH, pantallas digitales, estaciones de tren, redes sociales e influencers. Sin CTA a compra, sin features ni precios: el foco estaba en generar curiosidad, no en la venta directa.
Pero una campaña de este alcance solo escala si el ecosistema digital detrás puede absorberla. Škoda partía de tecnología fragmentada, con deuda técnica y datos dispersos que dificultaban lanzar campañas rápido y medir su impacto real. Se implementó un modelo transversal que unificó diseño y desarrollo (Figma-to-Web), automatizó el sistema de citas (CCA) en toda la red de concesionarios de España y centralizó los datos en dashboards en tiempo real.
El resultado: una infraestructura modular que no solo sostuvo esta campaña, sino que está preparada para las siguientes con menos tiempo, más control y decisiones basadas en datos reales. Earn media: 1.069.000€. Reach orgánico: 31 millones.
Un ecosistema que convierte
La curiosidad se tradujo en el mejor dato de consideración de la historia de la marca (+19,4%), con subidas también en purchase intent (+21%) y búsquedas orgánicas (+74%).
Ese interés no se quedó en marca: se convirtió en tráfico a concesionarios (+16,2%), leads (+52%) y pedidos retail (+13,55%), marcando el mejor cuatrimestre histórico de Škoda en España.
Y la infraestructura tecnológica fue la que permitió capturarlo sin fugas: +50,3% en formularios completados y +30% en conversion rate de esos formularios.
Deseo despertado, capturado y convertido en negocio, de principio a fin.

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