Creatividad y tecnología activadas juntas: de "la marca de los taxistas" a +19% de consideración

Škoda no tenía un problema de visibilidad. Con un 97,8% de notoriedad sugerida, casi todo el mundo conocía la marca. El problema era la consideración: solo el 7,2% la incluía en su lista de opciones. Škoda necesitaba generar deseo, no recordatorio. Al mismo tiempo, contaba con un ecosistema digital estaba fragmentado que impedía convertir eficientemente el tráfico en leads. El reto era doble: transformar la percepción de marca y la infraestructura digital de forma simultánea para que el impacto de la comunicación se tradujera en negocio real.


Una pregunta para generar deseo. Una infraestructura para convertirlo
La campaña operó en dos fases —un teaser anónimo con preguntas cotidianas ("¿por qué los gorros llevan pompón?") y un lanzamiento masivo integrado— sin hablar de coches, sin features, sin precios. Simultáneamente, se construyó la infraestructura para que ese interés se convirtiera en negocio: estructuras modulares Figma-to-Web para lanzar campañas en tiempo récord, automatización del sistema de citas (CCA) para toda la red de concesionarios en España y dashboards de datos en tiempo real.












