De mejorar la receta a fenómeno cultural

Doritos lanza en 2024 su receta más crujiente y había que comunicarlo. Pero el mercado estaba saturado de estímulos, cansado y presionado por infinidad de marcas blancas. El reto era devolver la relevancia, especialmente entre la Generación Z y justificar su valor sin depender de descuentos.

PS21 convierte el crujido del producto en marca y transforma una incomodidad en un activo capaz de generar conversación y negocio.
El crujido como plataforma de marca
La estrategia partió de una decisión estructural: convertir su efecto más evidente, el crujido, en una fricción cultural reconocible. 'Más crujientes, más molestos' no se diseñó como una campaña con adaptación, sino como un sistema transversal donde cada canal amplificaba la misma tensión. La campaña no nació del spot. El spot nació de una situación cultural diseñada para moverse sola.


Hacer mucho ruido, con método
El proyecto arrancó con Lola Lolita masticando Doritos en un cine y una señora quejándose por el ruido. Sin logos, solo el crujido de Doritos. El contenido se viralizó y la marca grabó un vídeo protagonizado por la influencer en el que se responsabilizaba del crujido de los snacks. En ese momento, cada punto de contacto se convirtió en una oportunidad de amplificación de la nueva receta de Doritos: influencers reinterpretando el concepto, banners intrusivos, cuñas y playlists, mupis que rompían el paisaje visual e incluso carritos de supermercado que emitían un crujido al moverse. El crujido dejó de ser una metáfora para convertirse en una experiencia y el insight de la campaña.





